La ciencia descubre por qué algunas personas son exitosas y otras no

  • Las personas que se ven naturalmente motivadas al éxito realmente lo están. Si tú no estás motivado, puedes hacer algo al respecto.

Hay mañanas cuando le echo un vistazo a mi lista de cosas por hacer en que sólo me quedo viéndola en blanco. En vez de comenzar a trabajar, me pongo a revisar mi bandeja de correo, mi news feed y hago una taza de té verde fresco. Entonces me doy cuenta de los platos sucios en la cocina.

Lavo los trastes, pero también están aquellas prendas en la silla desde anoche, entonces voy y las cuelgo.

Cuando me doy cuenta, he gastado dos horas de mi mañana.

Por supuesto, un amigo me llama y me dice todo lo que ha logrado en su mañana. Eso suena como si hubiera hecho más que el promedio de personas en el día entero y algunas veces me doy cuenta de que hizo lo que a mí me tomaría una semana.

¿Cuál es el reto? Al principio me pregunto si sólo fui flojo, ¿tal vez aquellos otros son individuos excepcionales? o ¿es totalmente algo más?

Motivación: es todo en tu cabeza

La ciencia ha encontrado que la fuente de la motivación viene de la parte del cerebro conocida como el núcleo accumbens. Es en la pequeña sección donde los neurotransmisores mandan mensajes químicos al resto de tu cuerpo. Son aquellos neurotransmisores que nos mantienen alerta, enfocados, y esa parte del cerebro que influye cosas como completar un proyecto o ir al gimnasio.

Cuando se trata específicamente de motivación, uno de los neurotransmisores más importantes es la dopamina.

La dopamina es una de las señales químicas que pasa información de una neurona a la otra. Cuando la dopamina es liberada de la primer neurona, flota entre el espacio vacío (la sinapsis) entre la primer y la segunda neurona. Y mientras se mueve entre neuronas, choca contra varios receptores.

“La dopamina ayuda a unir lo que los científicos llaman distancia psicológica”, explica John Salamone, Ph.D., jefe de la División de Neurociencia Conductual de la Universidad de Connecticut. “Digamos que estás sentado en casa en tu sillón en pijama, pensando que realmente deberías ejercitarte, por ejemplo. La dopamina es la que permite que tomes la decisión de estar activo”.

Pero aquí es donde las cosas pueden complicarse. Cuando se trata de motivación, la dopamina tiene que tomar la vía mesolímbica. Eso es esencialmente de la mitad del cerebro a la corteza cerebral. Sin volverse muy científicos, este proceso parece ser el la vía más gratificante del cerebro.

Esto es porque durante este viaje, una de las paradas más importantes es el núcleo accumbens. Cuando hay un excedente de dopamina en este espacio se detona la retroalimentación para predecir las recompensas.

En otras palabras, cuando tu cerebro reconoce que algo importante está apunto de disminuir, y es un buen movimiento para ti, la dopamina empieza a tener efecto.

La dopamina no es sólo sobre placer

Desde que la dopamina es liberada siempre recibimos un premio, el trabajo real es motivarnos a actuar. Eso nos motiva a lograrlo, al mismo tiempo que evita cosas malas.

Lo interesante de eso es que cuando pensamos en dopamina, la asociamos con placer. Sin embargo, se ha encontrado que la dopamina también alcanza su máximo pico durante momentos de estrés, dolor o pérdida, nos lleva a través de esos episodios.

Para verificar este fenómeno, un equipo de científicos de Vanderbilt conducieron un estudio del cerebro que comparó los cerebros de los “triunfadores” y de los “holgazanes”.

El equipo encontró que los triunfadores tenían altos niveles de dopamina en la recompensa y porciones de motivación en el cerebro, que es el cuerpo estriado y la corteza ventromedial prefrontal.

Los holgazanes tenían un nivel alto de dopamina en la parte de del cerebro asociada a la emoción y el riesgo, la ínsula anterior.

“Estudios pasados con ratas han mostrado que la dopamina es crucial para la motivación de recompensa”, dice el Dr. Michael Treadway. “Pero este estudio provee nueva información sobre cómo la dopamina determina las diferencias individuales en el comportamiento humano de los “buscadores de recompensa”.

“Los bajos niveles de dopamina hacen a las personas y otros animales menos propensos a trabajar en cosas, por lo que tiene más que ver con motivación y el análisis del costo/beneficio que el placer en sí mismo”, agrega el investigador de la Universidad de Connecticut, John Salamone.

Cómo aprovechar el poder de la dopamina para hacer más cosas…

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