Los obstáculos regulatorios al pacto Bayer-Monsanto

Para concretar el acuerdo de compra de Monsanto Co.por US$66,000 millones (deuda incluida), Bayer AG % requerirá la aprobación de una serie de agencias regulatorias gubernamentales que ya tienen bajo escrutinio la ola de consolidación en el sector agrícola.

El negocio de Monsanto, que se concentra en las semillas, no se superpone mucho con la franquicia agrícola de Bayer, que está fuertemente orientada a los pesticidas. De todos modos, la combinación de dos de los proveedores agrícolas más importantes del mundo pondrá a prueba la tolerancia de productores y políticos ya preocupados por las fusiones que están teniendo lugar en el mercado mundial de semillas y plaguicidas, que mueve US$100,000 millones, mientras que los productores de fertilizantes también se consolidan.

Una serie de acuerdos anunciados en los últimos 10 meses dejarían más del 80% de las ventas de semillas de maíz de Estados Unidos y el 70% del mercado mundial de pesticidas en manos de sólo tres compañías, lo cual genera nuevas preocupaciones sobre el poder de fijación de precios de los principales participantes del sector en momentos en que las bajas cotizaciones de los cultivos están reduciendo los ingresos de los agricultores.

La Unión Europea, que en agosto abrió una investigación sobre la fusión de los proveedores de semillas Dow Chemical Co.  % y DuPont Co, dijo que examinaría de cerca un posible acuerdo entre Bayer y Monsanto, meses antes de que las compañías pactaran los términos. Bayer acordó pagar a Monsanto US$2,000 millones si la operación se cae por razones regulatorias.

También bajo escrutinio se encuentra la planeada venta del fabricante suizo de pesticidas y semillas Syngenta a China National Chemical Corp., estatal china que también tiene un importante negocio de agroquímicos genéricos. Una cuarta parte de las ventas de Syngenta provienen de América del Norte.

En respuesta a las inquietudes planteadas por algunos legisladores europeos, la comisionada antimonopolio de la UE, Margrethe Vestager, había dicho en junio que su agencia podría evaluaría el posible impacto sobre los precios y la disponibilidad de semillas, así como sobre la investigación y el desarrollo de los cultivos.

Esta semana, los gigantes de fertilizantes Agrium Inc. y Potash Corp. of Saska  tchewan Inc. también acordaron su fusión.

El auge de acuerdos ha dejado a algunos agricultores preocupados sobre la posibilidad de que una reducción de la competencia genere un alza de precios. En agosto, Charles Grassley, senador republicano por Iowa, anunció que el 20 de septiembre tendrá lugar una audiencia para interrogar a ejecutivos y expertos de la industria de semillas. “En la mayoría de los casos, cuando hay menos competencia, los precios suben y los consumidores pagan más”, dijo.

Algunos analistas anticipan que Bayer podría tener que desprenderse de algunos negocios en los que ambas empresas compiten, como el de las semillas de algodón y canola.

Bayer y Monsanto también tienen franquicias que compiten en herbicidas. Monsanto vende anualmente unos US$4,800 millones de su herbicida glifosato, comercializado bajo la marca Roundup, mientras que Bayer tiene un negocio más pequeño con un producto químico rival, el glufosinato. Ambas compañías han desarrollado genes que permiten desarrollar cultivos que resisten a estos herbicidas.

En el caso de las desinversiones, Bayer puede encontrar un aliado en su rival alemán BASF SA, que no se ha sumado a la ola de consolidación pero que analizará las oportunidades que surjan con los activos que deban vender sus competidores. “Estamos observando las cuestiones antimonopolio para ver si podemos ayudar”, dijo este mes Markus Heldt, presidente de la división agrícola de BASF.

FUENTE: http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=839613

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