En México, 13% de iniciativas de la llamada “economía colaborativa”

México concentra 13 por ciento de las iniciativas de la llamada “economía colaborativa” que tienen presencia en América Latina, aunque la mayoría fueron creadas en otras regiones a partir del desarrollo del Internet y que consisten en ofrecer diversos servicios, como hospedaje o transporte a través de plataformas digitales, aseveró el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La cifra es superada por Brasil que concentra 32 por ciento de las iniciativas al respecto, las cuales han sido creadas en los últimos cinco años, en tanto que en Argentina tiene también 13 por ciento y Perú 11 por ciento.

Es un tipo de economía que genera nuevas formas de intercambio y “reduce la necesidad de disponer de cierto bienes durables ¿para qué comprar un auto si hay una plataforma que permite acceder al transporte rápidamente? La posesión de ciertos bienes pierde importancia frente a la posibilidad de acceder a ellos, respaldados en un comercio más barato, eficiente y sostenible”, sostuvo el organismo.

Si bien compartir es un fenómeno tan viejo como la historia de la humanidad, la combinación de compartir y consumir son fenómenos que nacen con el internet y radica en la magnitud de bienes y servicios que pueden ser intercambiados en menor tiempo y costo, incluso entre extraños, destacó. Sin transferir la propiedad y teniendo como base el Internet para las transacciones se han desarrollado negocios como Airnb que conecta viajeros en busca de alojamiento con propietarios o bien Uber, Bla Bla Car o Cabify que vincula conductores de automóviles con quienes requieren transporte, o negocios de otro giro como Wallapop, KickStarter o Homeawar.

El crecimiento de la economía colaborativa ha sido exponencial pero aunque en América Latina también ha habido algunas iniciativas al respecto, el BID acotó que “son más modestas…Son pocas las iniciativas de éxito que logran despegar e impactar en la economía de sus países o en la región. Hace falta crear políticas inteligentes que, por un lado, regulen este nuevo modelo económico pero con una flexibilidad tal que le permita crecer y orientarse hacia donde existe necesidad”.

Sobre todo porque consideró que compartir sin necesidad de poseer y poner a disposición bienes que no están siendo utilizados, resultan opciones más baratas que atenúan los desequilibrios de inequidad que prevalecen en la economía mundial, donde por un lado predomina el hiperconsumo y despilfarro, y por el otro la precariedad y falta de satisfacción a las necesidades básicas.

El banco regional sostiene que el desarrollo de la economía colaborativa no sólo debe su desarrollo a la tecnología y al Internet sino también “al bajo crecimiento económico global que se registra en los últimos años y un nautobus-08uevo nivel de conciencia sobre el impacto tecnológico”. Hay una transición del “eres lo que tienes al eres lo que compartes” , y paralelamente a que los jóvenes “abrazan la tecnología sin recelos”.

Con las nuevas tecnologías se han reducido los costos del comercio y las transacciones han aumentado de velocidad, insistió. Así que se ha generado oferta y demanda de bienes que antes no circulaban o lo hacían muy poco, además de implica más ahorro que reduce los impactos sobre el medio ambiente.

No obstante, el BID también advirtió que hay preocupaciones legítimas sobre cómo regular estos nuevos modelos de negocios para proteger a consumidores y trabajadores, aún cuando consideró que en países como los de América Latina la economía colaborativa puede ser “el impulso definitivo para innovar en los sectores productivos y generar nuevas exportaciones, sobre todo en el sector servicios”.

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