Las ciudades mexicanas están reprobadas en materia de competitividad, toda vez que obtienen, en promedio, una calificación de 55.4 puntos, de acuerdo a la consultora Aregional.
Al presentar el Índice de Competitividad de las Ciudades Mexicanas (ICCM), edición 2016, Erika Peralta Báez, coordinadora del área de Competitividad y Desarrollo Urbano Regional de la firma, advirtió que sólo 35.3 por ciento del territorio urbano cuenta con políticas económicas eficientes, infraestructura física de media y buena calidad, significativo acceso al financiamiento y alta disposición por emprender.
Asimismo, agregó, una importante paz social y buenas prácticas de conservación ambiental, factores que en conjunto condicionan la competitividad.
De esta manera, lamentó que, en términos generales, las ciudades mexicanas aún tienen mucho por trabajar para superar importantes rezagos y pendientes para configurar un ambiente propicio para los negocios, según lo revela el ICCM, que mide la capacidad que tienen las 59 zonas metropolitanas y 43 ciudades de más de 90 mil habitantes en el país.
“En este contexto, uno de los principales retos de las ciudades mexicanas es lograr un crecimiento ordenado y sustentable, que permita a sus habitantes poder acceder a una educación y empleos de calidad; estas poblaciones deben hacer un uso eficiente de los espacios y recursos naturales, para que las generaciones futuras puedan gozar de los mismos”, señaló.
En este sentido, resultó que, de 102 ciudades consideradas, las 10 más competitivas son las zonas metropolitanas del Valle de México, de Monterrey, de Querétaro, de Guadalajara, de Chihuahua, de Puebla-Tlaxcala, de Saltillo, de Aguascalientes, de La Laguna y de Mérida.
“Se caracterizan por la presencia de políticas económicas de impulso al crecimiento económico y la estabilidad financiera y fiscal; alta competitividad de la infraestructura básica de vivienda, salud y educación, así como para los negocios; importante capacidad para financiara las empresas, especialmente de los programas de la banca de desarrollo y el impulso al INADEM; incremento en la incubación de nuevas empresas; amplia oferta de
universidades que ofrecen carreras tecnológicas y de administración de alto nivel, así como una amplia disposición para generar empleos de calidad”, precisó. Sin embargo, afirmó que estas ciudades aún tienen que avanzar en materia de conservación y cuidado al medio ambiente, factor en el que obtienen una calificación promedio reprobatoria, por el agotamiento de sus recursos hidrológicos, la pérdida de biodiversidad, falta de infraestructura ecológicamente avanzada para el tratamiento de aguas residuales y basura, alto impacto ambiental derivado de la demanda de bienes y servicios, y falta de políticas eficientes de control de las emisiones de dióxido de carbono, monóxido de carbono, entre otros, que inciden en la mala calidad del aire.
En contraste, las 10 menos competitivas son las zonas metropolitanas de Moroleón-Uriangato, de Teziutlán, de Rioverde-Ciudad Fernández, de Acayucan, de Comitán de Domínguez, Apatzingan, Tuxtepec, la Zona Metropolitana de Tianguistenco, la de Ocotlán Cárdenas y San Luis Río Colorado.
“Esto responde en general a factores estructurales en materia de desarrollo económico; especialización productiva en sectores de baja generación de valor agregado; rezagos en materia de intermediación financiera, lo que frena el sentido de riesgo y el nivel de ahorro de la población; falta de emprendimiento y generación de Mipymes, derivado en buena parte de la falta de incentivos gubernamentales; así como rezagos en materia de infraestructura básica de vivienda, educación, salud, caminos y carreteras y telecomunicaciones.
De igual manera, insuficiente competitividad de las instituciones de educación superior y baja densidad de jóvenes de 18 a 64 años con universidad terminada; así como a limitados flujos de inversión canalizados hacia la innovación y el desarrollo tecnológico.