La calificadora Standard and Poor’s consideró que “el mediocre desempeño de México para crecer no está relacionado con la economía sino con eventos políticos”. Y va a más al asegurar que el desafío que enfrenta el país es “fortalecer la aplicación de la ley, mejorar la calidad de los servicios públicos y crear un consenso en políticas que favorezcan el crecimiento económico”.
S&P Global Ratings publicó un artículo donde recuerda que el pasado 23 de agosto la firma decidió revisar la perspectiva del país a negativa de estable de las calificaciones de largo plazo en moneda extranjera “BBB” y local “A”, esto como consecuencia del pobre desempeño económico y los persistentes déficits fiscales moderados, los cuales han contribuido a incrementar la deuda del Gobierno en los últimos 10 años.
La calificadora opinó que las reformas estructurales y la estabilidad macroeconómica en México “pueden ser benéficas, más no suficientes”, sobre todo, para impulsar el crecimiento económico en países con deficiencias en la gobernabilidad y en la aplicación de la ley.
En una dura crítica para México, Standard and Poor’s reconoció que el país llevó a cabo más reformas estructurales que la mayoría de los mercados emergentes, sin embargo, “la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México ha sido decepcionante en las últimas dos décadas. El crecimiento del PIB real per cápita durante 2011-2015 promedió solamente 1.7 por ciento, lo que es lento para una economía emergente”.
Entre las trabas que señala la calificadora están “las deficiencias en la gobernabilidad y en la aplicación de la ley que siguen limitando la inversión, lo que ha deteriorado la efectividad de las reformas estructurales”.
Además, aseguró que el bajo crecimiento ha contribuido a un firme aumento de la carga de la deuda del Gobierno general de México, que probablemente se acerque a entre 47 y 48 por ciento del PIB en 2018 y 2019, desde solo 28 por ciento en 2005.
Standard and Poor’s consideró que la disminución histórica de las “válvulas de seguridad” que proveían los elevados ingresos petroleros y la emigración aumenta la importancia de contar con un liderazgo político que pueda impulsar rápidamente la creación de empleos y el crecimiento económico.
EL PROBLEMA ES POLÍTICO Y SE LLAMA PRI
La calificadora apuntó que el mediocre desempeño de México para crecer se debe en gran parte a razones que no están relacionadas con la economía. Y relató que el país entró en un periodo de apertura política y una mayor democracia en 2000, después de casi 70 años de Gobierno de un solo partido, llámese Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En el año 2000 -dijo- los mexicanos eligieron a su primer presidente que no pertenecía al dominante PRI, que había gobernado desde la década de 1920. El sistema de pesos y contrapesos políticos del país ha mejorado desde 2000, pero sigue siendo débil, calificó.